CUANDO VOTES PIENSA EN SORIA

por elcantodelcuco

Me ha llegado el número 10 de la revista “La Numantrina” (no es errata; quiere decir que los descendientes de la antigua Numancia están que trinan, y no les falta razón). Es el órgano de la agrupación independiente “Soria ¡ya!”, que lleva once años predicando en el desierto, como algunos de nosotros, ante el clamoroso abandono y discrimación de la provincia de Soria por parte de los poderes públicos. Aquí mismo “El canto del cuco” advirtió hace meses que Soria se muere. Fue un grito angustioso ante el alarmante descenso demográfico no sólo en los pueblos pequeños sino también en la capital y en las cabeceras comarcales. Con menos de cien mil habitantes censados en toda la provincia, convertida en un desierto demográfico dentro de Europa, Soria está amenazada de desaparecer como entidad administrativa. Hasta ahí hemos llegado. En la Casa de Soria en Madrid hicimos un manifiesto en el mismo sentido. Parece que nadie se ha dado por enterado. Así que no queda más remedio que unir fuerzas y seguir alzando la voz, aunque sea contra toda esperanza. No se trata de un simple problema local. Concierne a todos los españoles, pero sobre todo a los medios de comunicación y a los poderes públicos, uno de cuyos deberes es la justa ordenación del territorio. Más grave que los anacrónicos separatismos es la existencia de las “dos Españas”: la superpoblada de la periferia y Madrid y la despoblada del interior. Pero el caso de Soria es, además, especial, paradigmático, un caso evidente de discriminación, y debería convertirse en el laboratorio inicial de un ambicioso e histórico Plan General, que acabe con la clamorosa desigualdad.

Este número de “La Numantrina” va encabezado, ante la proximidad de las elecciones, por la consigna “Cuando votes, piensa en Soria” y la advertencia: “No nos dejemos engañar más”. El núcleo central del número es un memorial de agravios sobre las promesas incumplidas de los distintos Gobiernos nacionales, fueran del signo que fueren. Ningún partido cumplió sus “dulces mentiras” de las campañas electorales. En relación con Soria, todos fueron iguales. Y a los hechos me remito. Por si faltara algo, uno de los nuevos partidos, el más pinturero, lo que propone, ¡válgame Dios!, es suprimir a matarrasa la Diputación y todos los Ayuntamientos de la provincia menos Soria capital, Almazán y El Burgo de Osma. Impresionan los mapas, que ofrece la publicación, de autovías y trenes de alta velocidad. La provincia soriana aparece orillada, esquivada, ignorada, rodeada, como tierra apestada, como si un funesto designio se hubiera abatido sobre ella. Esta representación gráfica es la mejor demostración del abandono a que ha sido sometida Soria en materia de comunicaciones. Apenas una autovía, trabajosamente construida, de Medinaceli a la capital. El AVE roza la provincia por el sur y, por supuesto, pasa de largo. Ni autovía del Duero, ni tren Valladolid-Zaragoza, ni ferrocarril Santander-Mediterráneo. Nada, nada. El páramo infinito. El aislamiento. El desierto de las Tierras Altas. La soledad. La huída. Y los cementerios rebosantes.

En la portada de esta publicación aparece el contorno del mapa de la provincia entrando en la ranura de la urna electoral y sobrescritos los principales problemas: Despoblación (en letra destacada), aislamiento, falta de comunicaciones, educación, sanidad, olvido industrial y envejecimiento. Son las siete plagas. Y todas llegan a la vez, concatenadas. Lo peor es que los problemas vienen de lejos. ¿Por la mansedumbre y sumisión de los sorianos? ¿Por su voto tradicional y poco reflexivo? ¿Por su escepticismo y resignación? No lo sé. A mí me ha parecido especialmente interesante y significativo un documento que ofrece en este número “La Numantrina”. Se trata de una especie de manifiesto, firmado por la flor y nata de la sociedad soriana de la época y publicado en el periódico independiente “Tierra soriana” el día 1 de agosto de 1908, ¡hace 107 años! Entre los firmantes figuran José Morales Esteras, Sánchez Malo, el abad Gómez Santacruz, Pedro Llorente, Pedro de San Martín, Mariano Íñiguez, Mariano Granados, Manuel Manrique, Luis Aparicio y los tres directores de los periódicos de la época: Felipe de las Heras (El Avisador Numantino), Benito Artigas (Tierra Soriana) y Pascual Pérez Rioja (Noticiero de Soria). La declaración comienza así: “El estado de postergación y letargo en que se halla nuestra amada provincia, preterida constantemente por los poderes públicos…” ¿Qué les parece? Si estos ilustres sorianos, algunos de los cuales tienen calle con su nombre, levantaran ahora la cabeza, comprobarían que seguimos en las mismas en vísperas de unas nuevas elecciones. Si acaso se sorprenderían de que la provincia de Soria tenga ahora menos habitantes que hace un siglo. Se reunirían en el Casino de la calle de El Collado y se dirían unos a otros moviendo la cabeza: “¡No tenemos remedio!”. Y eso que aún no les ha dicho nadie que en docenas de pueblos sorianos no habrá elecciones ni esta vez ni nunca porque allí no queda un alma.

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