LA COLODRA

por elcantodelcuco

Sarnago ha recibido el prestigioso “Premio Colodra” que concede la Diputación. Este premio tiene la gracia de que se decide por votación popular entre los distintos candidatos. Era la quinta edición y, por lo visto, la candidatura de la Asociación de Sarnago ha arrasado frente a las competidoras, que no eran mancas. Quiero decir que ha ganado limpiamente y sin discusión. El presidente de la Diputación en persona acudió a entregarlo en mano a José Mari Carrascosa en el marco de la Semana Cultural del pueblo. El presidente de la Asociación lo recibió orgulloso, como es natural. Le hubiera gustado, estoy seguro, que en el emotivo acto hubiera estado presente su padre, Pepe Carrascosa, amigo mío de la infancia, fallecido recientemente, que contempló la escena, complacido, desde más allá de las estrellas. Él ayudó lo suyo mientras vivió, y nunca se resignó al abandono. Suya es, me parece, la brillante idea de la calera. Déjenme que honre su memoria desde aquí. Nadie duda de que el premio es un reconocimiento merecido. En este caso, tiene además la gracia de que lo ha recibido un pueblo oficialmente deshabitado, pero que se esfuerza en seguir vivo. Hasta han arreglado el camino. Ya sólo falta la iglesia.

El galardón pretende destacar la labor de particulares o asociaciones en la recuperación o divulgación de valores relacionados con el folclore, la cultura popular y la tradición oral, o sea, lo que en “El canto del cuco” se conoce como recogida de los despojos de una cultura milenaria que se acaba. Es lo que vengo haciendo yo y lo que se hace, desde hace años, en Sarnago con un tesón admirable, que está resultando ejemplar. El rescate de la fiesta de las móndidas y el mozo del ramo, el museo etnográfico, las hacenderas, la calera, la espléndida revista anual, el rosario de actos culturales en la plaza del pueblo, remozada y acondicionada para ello como un anfiteatro antiguo, y la proyección en los medios de comunicación españoles y extranjeros (una impresionante foto de las pasadas móndidas con el rojo pendón delante ha merecido el honor de foto del día en “The Guardian”) parecen razones de peso para lucir la colodra.

No sé de quién fue la idea de ponerle el nombre de “Colodra” al premio de la Diputación de Soria. Pero a mí me parece un acierto. Es rescatar del olvido un humilde objeto que un día fue popular entre los campesinos y que no podía faltar en la cintura o en el zurrón de los pastores, sobre todo de los pastores trashumantes. El origen del nombre es latino. Si no me corrige el sabio Tejerina, viene de “colathus”, que quiere decir vasija. En principio se refería a una vasija de madera en forma de barreño que usaban los pastores para ordeñar las ovejas, las cabras y las vacas, algo así como la gamella. Después pasó a ser un vaso de madera, como una herrada, que servía para medir y vender el vino “al por menor”. En sitios como Cantabria llaman colodra a una especie de estuche de madera que lleva en la cintura, sujeto con correas, el segador de los prados. En esa colodra con un poco de agua guarda el segador la barra de pizarra con la que afila el dalle después de cada marallo. En Sarnago y en los pueblos de alrededor ese objeto colgado a la cintura del segador para afilar el dalle con la piedra era metálico, si no recuerdo mal. Allí la colodra propiamente tal era una pequeña vasija, un vaso de cuerno. Era un objeto labrado a mano. A veces primorosamente, con adornos a navaja. Tenía multiuso. Servía para portar la sal, beber vino, leche recién ordeñada o agua de las fuentes del campo. Como digo, la llevaban siempre consigo los pastores. Sea por su historia original o por lo que fuere, la colodra se suele relacionar con el vino. Si se dice de alguien que es una colodra, se quiere decir que le tira el vino o, por lo menos, que le tambalea. Y el “colodrazgo” era un derecho que se pagaba por la venta de vino al por menor, parece que porque se probaba antes en colodra o porque se medía con ella.

Llegados a este punto no queda más que brindar con un vaso de buen vino por el “Premio Colodra” que ha recibido Sarnago.

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