LA PASTORA DE POBAR

por elcantodelcuco

La pastora de Pobar tiene 31 años, se llama Lorena Genzor y desde que cumplió los 25 ha vivido sola con sus ovejas y sus mastines en este pueblo vacío de las Tierras Altas de Soria. De un tiempo a esta parte le acompaña su novio y están a punto de ser padres. Por primera vez en cincuenta años va a nacer un niño en esta aldea despoblada y montuna, cerca de donde nace el Alhama, entre las sierras de la Alcarama, las Cabezas y el Almuerzo. Cuando esto ocurra, deberían repicar las campanas de todos los pueblos de alrededor, donde apenas queda tampoco un alma: Magaña, Villarraso, La Losilla, Carrascosa de la Sierra, Valtajeros, Suellacabras… Es una tierra áspera y quebrada, donde crecen la estepa, el sabino y el roble y encuentran cobijo y alimento la liebre y el jabalí. En el cielo vuelan majestuosos el buitre y el águila. Una carretera tortuosa, la SO-P-1001, poco transitada, que arranca de Magaña y llega hasta Soria, es la vía de comunicación con el mundo habitado.

Lorena nació en Aragón, en las altas tierras de Jaca, de familia ganadera. Desde niña sintió la atracción de la majada y la llamada del campo. Ella quería ser pastora. Cursó el grado superior de gestión de empresas agropecuarias y de recursos naturales y paisajísticos y se dispuso a cumplir su sueño. En el Pirineo los inviernos eran interminables y la nieve obligaba a tener encerrado el ganado semanas enteras. Necesitaba encontrar un sitio menos desapacible, con buenos pastos, con poca gente, en el que no hubiera otros rebaños. Y así llegó a Pobar, un pueblo semiabandonado, que en los largos meses de invierno se queda vacío. El alcalde pedáneo vive en Ágreda, a 36 kilómetros, y de vez en cuando se da una vuelta por la aldea. Lorena alquiló una casa, unas majadas y dos mil hectáreas de terreno del término municipal. Compró la primera punta de ovejas, que ella misma condujo desde Garray por las cañadas. Llegó a juntar seiscientas cabezas de ganado y se echó literalmente al monte. En el buen tiempo había gente en el pueblo, pero luego, cuando llegaron las nubes y el frío, se quedó sola. Dice que a ella no le importa la soledad. “Todo el mundo me decía que estaba loca -ha confesado-, pero yo era feliz”. Pasaba muchos días sin ver a un ser humano, pero no le importaba. Hace unos inviernos, el de la gran nevada, se quedó encerrada en casa sin ver a nadie en casi dos semanas. “¿Qué haría yo en una ciudad? ¡Me aburriría!”, asegura. A esta mujer no le asusta la soledad, le gusta.

A la pastora de Pobar, una mujer guapa, culta, de buena estampa y aspecto saludable, no le importaba, pues, vivir sola con sus ovejas. Disfruta viéndolas pastar, careadas en los ribazos o en las laderas del monte, acompañada de sus tres perros, Ori, Senda y Gordo, y con un libro en el zurrón. (Aquí, una confidencia personal: mi hija Sara, la de “Historias de la Alcarama”, tiene un perro de ganado, precioso, alegre e inteligente -”Duero” se llama-, que adoptó hace unos meses de cachorro y que, según he sabido ahora, era de Lorena). La cobertura del móvil es allí muy deficiente, no hay wifi, pero se las apaña con el “whatsApp” para estar conectada con el exterior. Así conoció a Jesús, su novio, un mocetón navarro, también pastor. El esquilador de las ovejas propuso hacer un grupo de “whatsApp” con pastores y se apuntó. Poco a poco trabaron amistad a distancia. Un día, para que salieran más baratas, decidieron comprar un lote de ovejas juntos. Y, al final, se enamoraron. Juntaron los rebaños -unas 1.200 cabezas- y Jesús no quiso que Lorena siguiera sola en el pueblo. Se fue con ella, formaron una familia, más de una noche cogieron una tienda de campaña y acamparon en el monte con las ovejas.  Y ahora, un día de estos, esperan un hijo (no han querido saber si será niño o niña). Es, como digo, el primer nacimiento en Pobar en medio siglo. Ahora piensan comprar una de las ruinas de la aldea y sobre ellas construirán una casa grande para ellos y para su hijo.

Esta es una de las historias más hermosas que he contado en “El canto del cuco” en estos seis años que se cumplen ahora.