QUERIDOS REYES MAGOS

por elcantodelcuco

Como estos últimos años, no me resisto a escribiros mi carta. Me considero un privilegiado de seguir creyendo en vosotros como cuando era niño. Sé que sois santos y que habitáis más allá de las estrellas. Estoy convencido que, cada año, en vuestra fiesta, tenéis el privilegio de bajar a la tierra y alegrar el corazón de los niños, de los padres y de los abuelos. Como seres santos y mágicos poseéis la facultad de estar en muchos sitios a la vez y de sembrar ilusión y esperanza en los que contemplan las innumerables cabalgatas por muy comerciales y estrafalarias que sean. Me imagino que os da la risa ante tanta ignorancia y despropósito. Sobre todo a Baltasar, que siempre he pensado que es el más divertido de los tres.

A estas alturas de mi vida no os voy a pedir nada para mí. Ni siquiera para mi familia. Os aseguro que me mueve a escribiros una inquietud profunda. Algo que no se me va de la cabeza. Supongo que observaréis cuando crucéis el centro de España en vuestras cabalgaduras especiales la soledad y el tremendo silencio de los pueblos de vuestro recorrido. En muchos de ellos no saldrá humo de ninguna chimenea ni habrá un niño que ponga esta noche las botas en la ventana esperando vuestros regalos. Los pocos vecinos que quedan en los pueblos que aún sobreviven han perdido hace tiempo la fe en las promesas de los políticos y de los Gobiernos. Han llegado a la conclusión dolorosa de que esto no hay quien lo arregle. He pensado que vosotros podíais echar una mano. Sois la última esperanza. Por eso os escribo esta carta. En la ventana dejaré mi petición, con la esperanza de que alguno de vuestros pajes os la entregue. Se trata del recorte de un artículo que acabo de escribir en el periódico. En él  digo todo lo que pienso. Es mi carta de este año. Espero que la leáis con atención y actuéis en consecuencia, si está en vuestra mano.

El día de los Inocentes hubo en Soria una protesta general, de la que la prensa nacional no dio noticia. Miles de sorianos, convocados por la plataforma “Soria, ya”, se echaron a la calle de forma pacífica exigiendo que los políticos dejen de tomarles el pelo y cumplan de una vez sus promesas. Fue una gran demostración cívica, un acontecimiento de alto contenido social. En las iglesias repicaron las campanas acompañando a los manifestantes, que ocuparon todo el centro de la ciudad, desde El Collado a la Dehesa. Fue como un toque a rebato. Nunca  se había visto nada parecido en una provincia tan sufrida,  paciente y silenciosa. Si esto hubiera ocurrido en Cataluña, las imágenes de la multitud enarbolando monigotes blancos habrían abierto los telediarios. No es extraño que la preterida España interior se sienta olvidada y herida en su honor y  dignidad. “¿Qué tenemos que hacer para que se nos escuche -me decía el cura Martín-, quemar cubiertas, montar barricadas…?”

Me parece que  en esta España interior, convertida en un desierto demográfico, se ha llegado al límite de la paciencia. Y pocos observadores se dan cuenta. Luego pasa lo que pasa.  La desesperación se notará pronto en las urnas. La despoblación y el escandaloso desequilibrio demográfico es el principal problema nacional al comienzo de 2019. La comunidad histórica de Castilla resulta la más perjudicada. Le sigue la comunidad histórica de Aragón. Nada es casual. La sensación de abandono por parte de los poderes públicos, desde hace décadas, está muy arraigado. El vaciamiento intencionado  del centro, menos Madrid,  está conduciendo a la desvertebración de España. La muerte de los pueblos debería ser la noticia del año.

Soria, donde Castilla pierde su nombre, es, en sí,  la mejor metáfora del desamparo. En esto se lleva la palma. Es la provincia más despoblada y envejecida  de España, con poco más de ocho habitantes por kilómetro cuadrado. El 94 por ciento de sus pueblos están en riesgo extremo de desaparecer. Es natural que los sorianos estén hartos de promesas e inocentadas. Esperan años la autovía del Duero o la de Navarra. No saben cuándo disfrutarán de un ferrocarril del siglo XXI o cuándo llegará la banda ancha. Están cansados de que los lleven a Valladolid  si caen enfermos. Les duele que cierren las escuelas. ¿Dónde están los 80 millones del prometido “Plan Soria”? . Etcétera. Por estas cosas “Soria, ya” viene batallando honradamente desde 2001 y los jóvenes han entrado al relevo. “Soria no se muere -han dicho el día de los Inocentes-, a Soria la están matando”.

(Supongo que os llegaron noticias, cuando tuvisteis que salir aquella noche de Belén a uña de camello, de la orden del pérfido Herodes de matar a los inocentes. Ahora, como  veis, están matando a los pueblos. Herodes hay muchos en este mundo dejado de la mano de Dios.  No hay derramamiento de sangre, pero la historia se repite. Echadnos una mano)

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