EL INVIERNO DE LOS PUEBLOS

por elcantodelcuco

El duro invierno se abate sobre los pueblos despoblados y sobre los que están a punto de quedar vacíos. La imparable, inexorable despoblación de los pueblos es una paradójica contradicción. La palabra poblar viene de pueblo. Un pueblo despoblado no es nada. Es como un río sin agua, una campana sin badajo, una casa sin puerta, ni cocina, ni paredes. Es una tristeza, un disparate. ¡Qué les voy a decir! Este llanto por la España vaciada sólo nos viene a los ojos,  impetuoso, a los que somos de pueblo. Es un invierno, éste de los pueblos, que dura ya demasiado. El desamparo se comprueba acercándose en la cuesta de enero a uno de estos caseríos solitarios, acurrucados sobre sí mismos, al abrigo del valle o la ladera, sin un alma por la calle, ni una risa de niño, sin el  sonido de un  animal, sin un arriero por los caminos . En las Tierras Altas no tardará la nieve en cubrirlo todo con su piadoso sudario blanco y frío.

Acabamos de entrar en la década de los veinte con el recuerdo de los alegres años 20 del siglo pasado, que, ¡ay!, acabaron de mala manera, como se ha recordado oportunamente estos días. No conviene fiarse de las euforias pasajeras. Este año bisiesto nace con un nuevo Gobierno y, por primera vez, con el problema de la despoblación y la necesidad de reordenar el territorio como un objetivo destacado de la acción política. Hasta habrá una Vicepresidencia del Gobierno que se encargará de impulsar  soluciones. Ha costado Dios y ayuda, pero, por fin, parece que se toma conciencia en las altas esferas de la necesidad de abordar esta situación insostenible. Los que llevamos años dibujando el negro panorama de la despoblación, el envejecimiento de la España rural y la paulatina muerte de los pueblos agradecemos que nuestras críticas y nuestros desvelos no sean en vano. Por eso el cuco ha salido de su decaimiento silencioso y vuelve a cantar hoy, adelantándose, más por deseo que por realidad, a la primavera que viene.

El cuco confiesa que, a pesar de las señales esperanzadoras, no las tiene todas consigo. Del dicho al hecho…ya saben. Esto no se arregla de la noche a la mañana. Han ocurrido cosas raras para llegar hasta aquí. Se ha demostrado que Teruel no sólo existe, sino que el representante de esta humana reivindicación ha decidido, con su voto, el Gobierno de la nación y acaso pueda decidir la suerte de los presupuestos generales del Estado. Es un arma poderosa para mover Roma con Santiago.  El disputado voto de Tomás Guitarte, el diputado de “Teruel Existe”, ha demostrado que la revuelta de la España vaciada puede lograr sus frutos y que lo pequeño es capaz de generar grandes cosas. No conviene despreciar a nadie. Otra cosa es que su compromiso con un Gobierno muy controvertido pueda  acarrearle a la larga costes insoportables  a este meritorio movimiento rural, con “Soria, ¡YA!” como punta de lanza, junto a “Teruel existe”. Seguramente a este movimiento ciudadano, abierto y plural,  le convendría  mantener escrupulosamente la neutralidad política, sin oportunismos interesados y sin dejarse deslumbrar por los oropeles del poder. Es muy fácil pasar, de la noche a la mañana, de héroe a villano. Y al revés.

Con estas salvedades y con la acostumbrada desconfianza de los pueblos hacia las promesas del poder, hay que reconocer que, después de tan interminable espera, algo empieza a moverse en la dirección adecuada. Cada uno debemos poner un poco de nuestra parte para que la España vaciada empiece a salir pronto del largo invierno.