PRESURA

por elcantodelcuco

En castellano “Presura” significa prisa, prontitud y ligereza con que se hace una cosa. La segunda acepción hace referencia al “derecho de presura”, el que tenían los campesinos en el norte de la península de asentarse en tierras yermas y abandonadas. Pero a partir de ahora el nombre de “Presura” quedará registrado como la II Feria Nacional para la Repoblación de la España Vacía, que se está celebrando en Soria mientras escribo y a la que nadie me ha invitado. O sea, que entro de rondón porque nadie me ha dado vela en este entierro. Así que escribiré de oídas. He seguido su desarrollo a distancia con el mayor interés. Me parece una buena iniciativa, muy oportuna, en un momento en que la preocupación por la catástrofe demográfica que afecta a media España alcanza por fin a los poderes públicos y hasta empieza a tenerse en cuenta en algunos medios de comunicación de alcance nacional, que hasta ahora la habían ignorado. Ha coincidido, en mi caso, con la semana en que los Clubs de Lectura de Soria han elegido mis “Historias de la Alcarama”, por iniciativa de la Biblioteca Pública soriana, como libro de lectura de todos sus socios. Vaya una cosa por la otra. Espero que los aplicados lectores, a los que agradezco vivamente su dedicación, habrán sacado algo en limpio sobre la vida de los pueblos, su decadencia y sobre lo que va de ayer a hoy. Ellos saben, como yo, que a Soria la salvará la cultura.

Por fin el Gobierno reconoce públicamente que “la despoblación es el mayor reto de España, el mayor desafío como país”. Lo ha dicho la ministra de Política Territorial, Maritxell Batet, en el discurso inaugural de este encuentro. A la hora del reparto del pastel a las autonomías habrá que tener en cuenta el sobrecoste de la dotación de servicios públicos -sanidad, educación, dependencia…- en la España interior, con una población escasa, menguante, envejecida y dispersa. Los presidentes de estas comunidades ya lo han planteado formalmente. Tras décadas de ceguera política, parece que entra ya de lleno en la agenda oficial. El Gobierno se compromete a poner freno a la hemorragia humana en los pueblos y a corregir la “brecha rural”, garantizando la igualdad de oportunidades. Hasta se dan fechas: el Comisionado para el Reto Demográfico, creado por el anterior Gobierno, se compromete a presentar en primavera el plan estratégico nacional para corregir el tremendo desequilibrio demográfico. La gran revelación coincidará, ¡ay!, con la campaña de las elecciones locales y regionales. Es normal que la gente se muestre desconfiada después de tantas promesas incumplidas, tanto abandono y tantas decepciones. Pero, en fin, parece que algo se mueve. La ministra Batet se ha atrevido a decir: “Vivir en el mundo rural no es un fracaso, sino todo lo contrario”. A ver cómo se revierte esto

El impulso a la esperanza en un mundo desesperanzado es la primera conclusión que se saca de esta feria, organizada por El Hueco, una activa empresa social soriana que pretende precisamente superar la supremacía cultural del mundo urbano y captar talento y ofrecer soporte a los emprendedores del mundo rural, entre otros servicios. Su tarea es encomiable, como se ha comprobado en “Presura” y en la tienda ambulante por los pueblos. Lástima que para hacerse los modernos utilicen nombrajos en inglés, en sus folletos y presentaciones: esas simplezas de “crowdfunding”, “El Hueco School”, “coworkers”, “Supermartes de Solarig”, “coworking”… justo en tierra de poetas y patria del castellano. Esta contaminación lingüística, tan extendida en el mundo de los negocios y en la publicidad, es una peste que convendría erradicar. Y, desde luego, es un argot completamente ajeno a la cultura rural.

Pero volvamos a la feria, recorramos las exposiciones -algunas llamativas y otras muy humildes- acompañemos a la “caravana de oportunidades” por las carreteras, sentémonos a escuchar en el “Ágora” y tomemos nota una vez más de los datos demoledores: en la España medio vacía, que ocupa el 53 por ciento del territorio nacional, viven dos millones y medio de habitantes, menos de nueve por kilómetro cuadrado. En comarcas de Soria, Teruel y Guadalajara el porcentaje se desploma por debajo de cuatro habitantes por kilómetro cuadrado. Es lo que se ha llamado la Serranía celtibérica. En la comarca de las Tierras Altas de Soria no se alcanzan los dos habitantes por kilómetro cuadrado, el mayor desierto demográfico de Europa. La cuna de la Celtiberia debería merecer atención preferente.

¿Cómo solucionar este problema del desequilibrio demográfico, que es, según el Gobierno, el mayor desafío que España tiene por delante? Pues, si me lo permiten, insistiré aquí de nuevo: sólo se arreglará con un gran proyecto global, respaldado por la Unión Europea, que incluya comunicaciones -autovías, ferrocarriles, acceso a Internet a alta velocidad…-, exenciones fiscales a las empresas, estímulos atractivos a la gente joven para que se quede o se vaya a vivir a los pueblos, decidido apoyo al turismo rural y al turismo cultural del interior, respaldo a la ganadería extensiva y a la industria agroalimentaria, campos de alta tecnología, etcétera. Todo menos remiendos y promesas. Que obras son amores y no buenas razones. Recuerdo: “Presura” significa prisa, prontitud, ligereza con que se hace una cosa. Pues eso.

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